Un baby doll es un conjunto de ropa interior para dormir compuesto por un camisón corto y una pequeña tanga. ¿Cómo elegir el que más nos conviene?

Toda chica soltera tiene un buen pijama bajo su almohada. Pasar sola las frías noches de invierno requiere algo más que un guatero o los modernos calienta camas, y nada mejor que un abrigador conjunto de dos piezas, ojalá de tela polar o al menos lo suficientemente cálido como para tener un confortable sueño.
¿Pero qué pasa cuando se duerme con buena compañía?

El pijama con patitas debe desaparecer de la vista. No queremos que una poca seductora prenda empañe la imagen erótica que tenga en mente nuestro compañero. ¿Y qué mejor que encender su imaginación con un irresistible baby doll?

Un poco de contexto

Un baby doll es un conjunto de ropa interior para dormir compuesto por un camisón corto y una pequeña tanga. Su nombre proviene de la película del mismo nombre de 1956, en la que Carroll Baker interpreta a una menor de edad casada con un hombre mayor. La película causó gran polémica en su momento debido a las escenas de fuerte erotismo, siendo incluso censurada en algunos países, entre ellos Suecia.

Otros nombres que reciben estas prendas son Picardías, o simplemente Pijama Sexy.

Su uso se suele asociar al erotismo ya que es frecuente que sean fabricados con encajes y transparencias, realzando las curvas y detalles de la figura femenina. También pueden tener gran cantidad de cintas, estratégicamente dispuestas para ser desatadas durante el juego erótico.

Prenda sensual

Todas estas características convierten al baby doll más en un accesorio para potenciar la sexualidad que en una prenda para usar mientras dormimos. Siendo así, ¿cómo hacemos para pasar del pijama con patitas al babydoll con comodidad y desenvoltura, sin sentirnos disfrazadas ni pasar bochornos por falta de práctica?
En primer lugar, busca algo que sientas que te identifica. Todo baby doll está compuesto por una camisola corta y una tanga; partiendo de esa base, existe una gran variedad en cuanto a diseños, colores y texturas. Olvida los clichés sobre qué es sexy y qué no, ni menos te concentres en lo que creas que a “él” le va a gustar por sobre lo que a ti te parezca mejor. El uso del color negro y las transparencias en este tipo de prendas es común, pero no obligatorio.

Potencia lo mejor de ti, y disimula aquello que no te gusta. Hay muchos modelos que sólo cuentan con gasa u otra tela traslúcida cubriendo la parte superior. Esto es ideal para quienes tienen un busto firme, independiente del tamaño. Si no es así, busca mejor un modelo con copas prehormadas y buen soporte, para no distraer la atención del afortunado espectador.

Si tu vientre está un poco abultado evita modelos abiertos adelante. La idea es que estés cómoda además de coqueta, y jamás te relajarás si estás pendiente de hundir el abdomen en vez de prestar atención a lo que corresponde. Elige un modelo que tape esa parte, y que potencie o deje a la vista otro de tus atributos (escote, espalda, hombros, etc).

Y recuerda. La sensualidad no radica en el baby doll que te pongas, sino en la confianza en ti misma. Por eso elige algo que a ti te guste, crea el ambiente apropiado, y déjate llevar. ¡Y nada de ponerte el pijama con patitas frente a él después!.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.